Crecer para qué: una pregunta que falta en la Riviera Maya
Analisis

Crecer para qué: una pregunta que falta en la Riviera Maya

En cada reunión de empresarios y funcionarios de la Riviera Maya aparece la misma palabra: crecimiento. Nadie pregunta para qué. Nadie pregunta a qué costo. Llevamos nueve años aquí y creemos que esa pregunta ya no puede esperar.

Equipo Reference Real Estate22 de junio de 2026
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En cualquier reunión de empresarios, funcionarios o cámaras de la Riviera Maya aparece la misma palabra: crecimiento.

Más turistas. Más hoteles. Más desarrollos. Más empleos. Más inversión. Más vuelos. Más todo.

Nadie en esa sala pregunta para qué. Y casi nadie pregunta a qué costo.

Llevamos casi una década trabajando en bienes raíces en esta región. Nos beneficiamos del crecimiento. Y precisamente por eso creemos que esta pregunta no puede seguir esperando.

¿El crecimiento es un deber ser?

El crecimiento económico se convirtió en el objetivo incuestionable de casi todos los sistemas políticos y económicos modernos. No importa el partido, no importa la ideología, no importa el contexto. Crecer es bueno por definición. No crecer es fracasar.

Para los empresarios tiene sentido: más crecimiento significa más ingresos, más márgenes, más valor. Para los gobiernos también: más crecimiento significa más recaudación, más empleo, más popularidad. Para los bancos: más crédito, más intereses, más expansión.

El problema es que ese cálculo solo suma. Nunca resta.

No resta el costo ambiental de deforestar selva para construir condominios. No resta el costo social de la desigualdad entre quien vive en la zona hotelera y quien vive en la colonia que la opera. No resta el costo de la crisis de agua, del colapso vial, de la saturación de servicios públicos, de la pérdida de identidad de una comunidad que crece más rápido de lo que puede asimilar a quienes llegan.

En la contabilidad del crecimiento, esos costos no existen. O existen como "externalidades", que es la forma elegante de decir que alguien más los va a pagar.

Razonando los números

Playa del Carmen tenía 43,613 habitantes en el año 2000. En 2010 tenía 149,923. En 2020 tenía 304,942. Eso es un crecimiento medio anual del 10.21% durante dos décadas. El promedio nacional en la última década intercensal fue 1.2%.

No es una ciudad que creció rápido. Es una ciudad que creció a velocidad de boom, según datos del INEGI.

Y no es solo gente. Entre 1985 y 2015, la vegetación natural de Playa del Carmen perdió 2,514.6 hectáreas, según un estudio académico sobre expansión urbana publicado en 2021. Solo entre 2004 y 2015, el uso habitacional pasó de 308.9 a 757 hectáreas y el uso vial de 433.6 a 758.8 hectáreas. La selva que rodeaba la ciudad hace treinta años es hoy pavimento, condominio o estacionamiento.

El propio gobierno estatal lo reconoce. El Plan Estratégico para el Desarrollo Sostenible de Quintana Roo 2025-2050, indexado en el portal oficial de AGEPRO, incluye la expresión "profunda crisis ambiental" para describir la situación del estado. No lo dice un activista ni una ONG. Lo dice el gobierno de Quintana Roo en su documento de planeación a largo plazo.

Lo que sí dejó el crecimiento

Hay que reconocerlo con claridad: el desarrollo de la Riviera Maya en los últimos cuarenta años generó cosas genuinamente buenas.

Generó empleo para cientos de miles de personas que migraron de estados con menos oportunidades. El 53% de la población de Quintana Roo nació en otra entidad o en otro país, según el INEGI. Llegaron por trabajo en construcción, hotelería, servicios y comercio. Generó infraestructura donde no había nada. Generó riqueza real para familias que encontraron aquí una oportunidad que sus lugares de origen no les daban.

El crecimiento no es el enemigo. El problema no es que la región creció. El problema es cómo creció y, sobre todo, que nadie parece estar preguntando si puede seguir creciendo al mismo ritmo indefinidamente sin destruir lo que lo hace valioso.

Lo que se lleva el crecimiento y no regresa

La pérdida de vegetación natural es el síntoma más visible, pero no el único.

En manglares, CONANP ha documentado que en la zona norte de Quintana Roo la superficie cayó de 3,429 hectáreas a 1,569 en cuatro décadas: una reducción del 55%. En cenotes y acuífero, monitoreos recientes señalan contaminación por coliformes fecales y nutrientes en al menos 37 cenotes urbanos de Playa del Carmen. Centinelas del Agua mantiene una red de casi 200 sitios de monitoreo en el estado y los resultados son consistentemente preocupantes.

El sargazo dejó de ser un episodio estacional y opera ya como costo estructural. El gobierno de Quintana Roo reportó más de 41,000 toneladas recolectadas entre enero y julio de 2025. La proyección para el cierre de 2026, difundida por fuentes estatales y prensa económica, llega hasta 119,000 toneladas. No es solo un problema ambiental: es un problema operativo, fiscal y de imagen del destino.

En residuos sólidos, el gobierno municipal informó que normalmente se recolectan alrededor de 600 toneladas diarias en Playa del Carmen, con picos de más de 900 toneladas en temporada alta. Dividido entre la población de 2020, eso implica una generación de aproximadamente 1.97 kilogramos por habitante por día, muy por encima de la referencia nacional de 1.2 kilogramos. Una ciudad turística donde la presión estacional distorsiona cualquier promedio.

El costo

El más revelador de todos los números no es ambiental. Es este: en 2025, el salario promedio mensual en el municipio de Solidaridad fue de MXN$8,380, según Data México. La renta promedio residencial en Playa del Carmen fue de MXN$12,915, según el índice de Inmuebles24.

Eso significa que la renta promedio absorbe el 154% del salario promedio municipal. El trabajador que sostiene la economía del destino no puede pagar una renta en la ciudad donde trabaja.

Incluso usando el salario promedio del sector de alojamiento y alimentos, MXN$14,600 mensuales, la renta media absorbe casi el 88% del ingreso. El modelo funciona gracias a traslados largos, hacinamiento, vivienda compartida o periferización, no porque el trabajador promedio pueda vivir cómodamente en el mercado residencial que el propio destino ha creado.

En infraestructura, reportes de 2025 indican que de 500 lotes analizados en colonias como Colosio y Ejido, 168 seguían sin conexión al drenaje. Otras notas citan cerca de 4,000 familias sin drenaje en la ciudad. Playa del Carmen tiene zonas con infraestructura de primer mundo a doscientos metros de colonias sin servicios básicos.

El espejo de Cancún

Cancún es el antecedente más útil para leer Playa del Carmen porque muestra qué ocurre cuando un destino exitoso pasa de polo turístico a región urbana compleja sin rediseñar a tiempo sus reglas del suelo y de la vivienda.

El Plan de Desarrollo Urbano de Cancún 2014-2030 lo dice de manera directa: la planeación original fue "rebasada por el rápido incremento de la población", sin atender oportunamente las demandas de vivienda, equipamiento e infraestructura. No es una crítica externa: es un diagnóstico oficial del propio destino emblemático del Caribe mexicano.

La trayectoria numérica lo confirma. Cancún tenía 36,170 habitantes en 1980. En 2020 tenía 934,189, un aumento del 37.9% solo en la última década. Las viviendas particulares habitadas del municipio de Benito Juárez crecieron de 8,429 en 1980 a 105,530 en el año 2000.

El costo ambiental también está documentado. Un estudio académico sobre Cancún señala que las playas públicas pasaron de 308,982 metros cuadrados en el plan de 1982 a apenas 8,365 metros cuadrados escriturados con esa categoría en 2007. La playa pública prácticamente desapareció del destino turístico más visitado de México.

Playa del Carmen no es Cancún todavía. Todavía tiene escala humana en algunas zonas. Todavía hay comunidad. Todavía se puede caminar. La pregunta es si alguien en posición de influir en su desarrollo está haciendo algo distinto, o si simplemente está repitiendo el mismo modelo más despacio.

La pregunta que debemos plantearnos en cada proceso de planeación

En las reuniones de cámaras empresariales, en los foros de inversión, en las presentaciones de nuevos desarrollos, hay una pregunta que casi nunca aparece:

¿Cuánto crecimiento puede absorber esta región antes de dejar de ser lo que la hace atractiva?

Es una pregunta incómoda porque no tiene una respuesta que convenga a todos los que están en esa sala. Pero es la pregunta correcta.

Kate Raworth, economista de Oxford, propone medir el éxito de una región no por cuánto creció sino por si logró satisfacer las necesidades de su población sin rebasar los límites de sus ecosistemas. Herman Daly, economista estadounidense, insistió durante décadas en que una economía sostenible debe respetar una escala compatible con la capacidad de carga de sus sistemas naturales. No son ideas radicales. Son marcos que ciudades como Ámsterdam y Copenhague ya están usando para planear su desarrollo.

La naturaleza del crecimiento sin límite es que eventualmente destruye la base que lo sostiene. Una región que crece porque tiene selva, mar limpio, cenotes, identidad propia y escala humana, que crece hasta perder todo eso, no ha ganado nada. Ha cambiado un activo irreemplazable por uno que cualquier otro lugar del mundo puede replicar.

El turismo de masas puede irse a otro destino. La selva que se deforestó no vuelve.

Señales de que algo está cambiando

No todo el panorama es estático. En 2026, el municipio de Playa del Carmen abrió la actualización del PDU con un discurso explícito de densificación y crecimiento ordenado, reconociendo que el patrón expansivo anterior generó costos que ya no pueden manejarse solo con más vialidades. En Quintana Roo se discute la creación de una nueva Área Natural Protegida para cenotes y ríos subterráneos. En Holbox, SEMARNAT y el gobierno estatal presentaron en junio de 2026 la estrategia Holbox Circular, con medidas concretas de economía circular para un destino ambientalmente frágil.

Son señales, no transformaciones. Pero son señales de que el problema dejó de ser invisible para las autoridades.

En el ámbito empresarial, el lenguaje de sostenibilidad ya está incorporado. Lo que todavía es difícil demostrar con evidencia pública verificable es que exista una arquitectura de implementación con indicadores concretos suficientes para distinguir sustancia de marketing.

Lo que esto significa para quien vive aquí

Esto no es un argumento en contra de invertir en la Riviera Maya ni en contra de vivir aquí. Es un argumento a favor de hacerlo con criterio y con información completa.

Para quien compra una propiedad aquí, entender el modelo de desarrollo de la región es parte del análisis. Una región que agota sus recursos naturales y colapsa sus servicios públicos no es una región que va a seguir atrayendo el tipo de comprador que paga precios premium. La pregunta de la sostenibilidad no es solo ética: es también una pregunta de rentabilidad a largo plazo.

Y para quien ya vive aquí, es simplemente la pregunta de qué ciudad queremos tener. No la que más creció. La que mejor vivimos.

En Reference llevamos casi una década acompañando a compradores e inversionistas en esta región. Creemos que parte de nuestro trabajo es decir estas cosas, aunque no sean las más convenientes para el negocio a corto plazo. Porque a largo plazo, una región que se cuida es mejor negocio que una que se agota.

Fuentes: INEGI Censo 2020, COESPO Quintana Roo proyección 2026, Ochoa-Jiménez et al. estudio académico sobre urbanización de Playa del Carmen 2021, CONANP Manglares de Nichupté, Plan Estratégico para el Desarrollo Sostenible de Quintana Roo 2025-2050 vía AGEPRO, PDU Cancún 2014-2030, Data México perfil geográfico Solidaridad 2025, Inmuebles24 índice de renta 2025-2026, Gobierno de Quintana Roo reporte de sargazo 2025, SEMAR datos de sargazo 2025, Centinelas del Agua 2024-2026, Kate Raworth Doughnut Economics, Herman Daly steady-state economics.

Este artículo refleja la perspectiva del equipo de Reference Real Estate sobre el desarrollo de la región donde trabajamos y vivimos. No pretende ser un análisis académico ni una postura política. Es una reflexión de quienes observan este mercado desde adentro.

Equipo Reference Real Estate

📍 Playa del Carmen, Quintana Roo

referencerealestate.mx

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